jueves, 30 de mayo de 2013

Corriendo por la historia. Marató d´Empúries

Ya hace un mes que acabé el maratón de Barcelona y ya estoy embarcado en otro maratón. Quise emular lo que hice al año pasado cuando corrí Barcelona y luego fui hacer el de Madrid. Me gusta correr y reconozco que siempre he preparado Barcelona para intentar mejorar mis tiempos, pero luego prefiero hacer carreras en las que no tenga que estar pendiente del reloj y disfrutar de correr por el hecho de correr.

Así que a la semana siguiente de acabar Barcelona pensé en el maratón de Empúries, faltaba poco más de un mes y mi amigo Pedro que ya lo había hecho hace tiempo, me había comentado lo bonito que era. Así que no me lo pensé y decidí verlo con mis propios ojos.

Confié en la preparación de Barcelona y durante las semanas previas fui saliendo, pero no fueron entrenamientos preparados, simplemente salía a correr y no me marcaba tiempo ni distancia, salía y ya está, aunque 2 semanas antes hice una tirada larga de 25 km que me asustó un poco, ya que no la acabé con buenas sensaciones.

El día antes de la carrera no estaba planeado subir a L´Escala a coger el dorsal, pero los nervios de no llegar a tiempo el domingo no dejaban de golpear en la cabeza, así que decidimos ir por la tarde. La feria del corredor estaba muy bien, pero si por algo es conocida L´Escala es por sus anchoas y al llegar nos recibieron con vino y pan con tomate y anchoas, buenísimo. Recogí la bolsa y dentro unos cuantos regalos pero sin duda el que más me gustó fue un bote de esas deliciosas anchoas.

Pensé que subir a por el dorsal reduciría el nerviosismo y que la noche sería más o menos tranquila para dormir, pero no fue así lógicamente el reto del maratón no te deja tranquilo nunca. Dormí lo que pude, lo preparé todo y salimos de casa a las 6:00 de la mañana toda la familia al completo y por el camino se unieron mis padres que también me acompañarían durante el día.




Toda la semana estuve pendiente de los partes meteorológicos que daban lluvia y viento, aunque los pronósticos eran bastante malos, el día se había levantado nublado, pero de momento la lluvia no hacia acto de presencia. 

Llegamos a los pies de las ruinas romanas donde tendría  inicio la carrera. El frío y el viento hicieron acto de presencia y temía más por mis padres, mis hijos y mi mujer, que tendrían que soportar las inclemencias del tiempo durante aproximadamente 3 horas y media, que por mí, total yo disfrutaría de todas maneras y una vez que empezase a correr el frío no sería un problema.

Empiezan a llamar a los corredores de maratón y media, para que nos vayamos colocando, pero no en la salida si no detrás de la guardia pretoriana, empecé a buscarlos y en la entrada a las ruinas veo a 4 romanos vigilando la entrada, me gustó mucho ese toque al pasado. Empezaron a entrar todos los corredores dentro de las ruinas y comenzamos a caminar por ese trozo de historia, al salir nos esperaba la recta de salida, la guardia ya se había quedado entre los corredores y todos avanzamos hasta donde nos esperaban para dar el pistoletazo de salida.


Un guardia pretoriano entre corredores antes de la salida

Dieron la salida y el primer tramo de la carrera discurre, por una zona peatonal donde se agolpaban los acompañantes de los corredores, las caras son todo sonrisas, los aplausos de la gente y la ilusión de hacer un maratón hacen el resto para que al menos los primeros kilómetros pasen deprisa. En un lado el mar donde las olas rompían con fuerza sobre las rocas debido al viento que hacía.

Al ser un circuito por donde se pasa varias veces, hace que los familiares se puedan desplazar fácilmente y animarte, algo importante al menos para mí. Y en esta ocasión casi sin darme cuenta, cerca del kilómetro 4 me encuentro a todos dándome ánimos, en un punto por donde tendré que pasar unas cuatro veces durante la carrera.



Después vino una leve bajada hasta el kilómetro 7, pero apenas puedo ir rápido, el viento es de cara y tengo que esforzarme para no perder el ritmo. Un ritmo que en un principio no me impuse, pero en el que me encontraba bien, 4´50"/5´00", pensé que más adelante me pasaría factura pero mi pensamiento era que en cuanto tuviese que bajarlo no habría problema, venía a disfrutar.

Al subir este tramo me encontré con un tapón, los adelanté invadiendo el sentido contrario de los corredores que bajaban por un hueco que encontré, creo que fue lo mejor que hice, delante mío había poca aglomeración, tenía bastante espacio y podía correr con soltura sin el agobio que a veces se produce cuando hay corredores tan cerca unos de otros. Pasando el kilómetro 10 vuelvo a pasar delante de los míos, de momento todo marcha bien.




Vuelvo a pasar por delante de las ruinas romanas, ahora el paisaje es hermoso. Subo una cuesta que me lleva a uno de los paisajes más bonitos, el mar se confunde con las casas y al girar entre las calles tienes como fondo el mar. Debido al tiempo que hace no hay mucha gente por las calles, pero la que hay no deja de animar, me sorprendió al pasar por el kilómetro 16,que había un hombre en el balcón de su casa que no paraba de aplaudir y animar, lo sorprendente es que al pasar otra vez en el kilómetro 35 el hombre seguía igual y con la misma actitud, una muestra de lo que fue todo el recorrido.

Otra cosa que me gustó mucho fue el avituallamiento, teníamos agua cada pocos kilómetros, no recuerdo con exactitud cuales, pero era imposible deshidratarse. Por si no fuese poco en uno de lo bares por los que pasamos, pusieron una mesa con agua ( y alguna cerveza, jejeje) para que la cogiese todo el que quisiese.

Ahora tocaba descender poco a poco, aunque es una carrera bastante plana, hay algunas cuestas por el centro que te dejan un poco tocadillo, pero nada complicado. Sigo bajando hasta llegar al kilómetro 20 pero el viento y las primeras gotas de lluvia hacen que sea imposible aprovechar la pendiente.

Sin darme cuenta llego al medio maratón, miro el reloj y veo que sigo marcando el mismo tiempo que al principio, vuelvo a cercarme a la zona por donde vi a mi familia, empiezo a pensar en dejar el cortavientos para poder ir más cómodo, pero una bocanada de aire frío me hace cambiar otra vez de opinión. Paso otra vez y los veo, la caras son de frío, pero no dejan de animarme, las energías renovadas y sigo a 5´ el kilómetro.




Vuelve a ver un pequeño descenso pero sigue haciendo mucho viento para poder aprovechar la bajada, incluso alguna vez viene de costado y hace que me desequilibre, las fuerzas ya no son las mismas que al principio. En la subida voy detrás de un hombre bastante conocido en la comarca, Vicenç Soler, al pasar todo el mundo lo anima, es mayor pero el ritmo en este momento es mejor que el mío y va por delante, como me gustaría llegar así a su edad, comencé a seguirlo y vi que podía seguir su ritmo.

Casi sin darme cuenta paso por donde estaba mi familia anteriormente y veo que han desaparecido, pienso que se han ido a refugiar de la lluvia, pero cual es mi sorpresa cuando me los encuentro debajo de las ruinas, paso del desánimo pensando que ya no los vería hasta el final, a volver a tener una sonrisa de oreja a oreja, tanta es la alegría que sin darme cuenta adelanto a este hombre y subo hasta el kilómetro 31 sin apenas darme cuenta.

Aquí km. 30 detrás de Vicenç Soler 2º en M60


Quedan 7 kilómetros, y el tiempo no da tregua, la tramontana se ceba con todos y la cara de alegría del principio de todos los corredores, se torna de circunstancia, algunos empiezan a pasar por el temido muro y se nota que la cadencia en el ritmo a aflojado, por suerte toca bajar y aunque hay cuestas no son lo suficientemente duras para mermar la ilusión de acabar otro maratón, Sabemos que después de esta bajada llegaremos al kilómetro 40.

Tramo final, el ritmo comienza a bajar, pero no me preocupa, he venido a disfrutar y lo estoy consiguiendo, las vistas, las gentes y la ocasión son geniales y mientras pienso en esas cosas, me adelanta Vicenç, imposible seguirlo por mi parte.

Llegamos a la última recta marca lo siguiente XLII ( km. 42), después giro a la derecha e inmediatamente la meta, sale por mi boca todo lo que queda de energía en un grito de alegría.




Tiempo oficial, 3h 30´ 25", muy buen tiempo al mes de acabar el de Barcelona, la medalla y lo mejor el beso.



SALUD Y KILOMETROS !!!








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