domingo, 16 de junio de 2013

Mi primer trail, en casa y en buena compañía, Trail Running Vigía

Después de acabar el maratón de Empúries no tenía la intención de hacer ninguna carrera, llevo unos meses sin parar, 2 maratones en un mes es un esfuerzo muy grande y ya es la segunda vez que lo hago, la intención de descansar es lo primero que está en mi cabeza.

Entrenando estos días cerca de casa, por la Serralada de Marina, me encuentro con un compañero de trabajo y buen amigo, se llama Toni y es el presidente del grupo de corredores los Running Vigía, y me comenta la iniciativa que han tenido, la de organizar su primera carrera justo por esta montaña. 

Algún compañero de trabajo ya me había comentado algo, pero como he dicho al principio, la idea de embarcarme en otra carrera no me apetecía en este momento, y más en algo que no había hecho nunca como es una carrera de montaña. Pero había algo que me seducía, y creo que era el mismo hecho de lo desconocido.

Después de meditarlo algún día, di el paso y me apunté, pensé en tomarlo como un entrenamiento más, de hecho era frecuente que saliese por la montaña a entrenar, y estaría rodeado de gente a la que conocía.

Comencé a hacer entrenos más habituales por la montaña, para ir acostumbrando el cuerpo, y días antes de la carrera, Félix, que también quería ir a correrla, se cae en un tramo y se hace polvo la rodilla, malas noticias a pocos días de la carrera. Paco y yo decidimos hacer un entrenamiento parecido a lo que me encontraré ese día y de momento lo que veo no está mal, aunque nos perdemos varias veces, debido a la falta de tiempo solo podemos hacer 7 km.. Habituado a hacer más kilómetros por montaña acabo con bastantes fuerzas y confianza de cara al domingo, pero no soy consciente de lo que allí me espera.

Llega el día y una vez en la salida me encuentro con algunos amigos, muchos de ellos están implicados en el evento y apenas podemos cruzar alguna palabra, se nota que están nerviosos para que todo salga bien. 



Compro la camiseta de la carrera, la dejo en el coche y me preparo para la salida. Toni nos reúne y nos da las gracias por asistir, hoy no correrá, pues tiene la responsabilidad de que todo salga bien. Nos agrupamos todos fuera del puente de la autopista y nos dan la salida, empiezo despacio pues no deja de ser un tipo de carrera que no he hecho nunca.

Después de unos pequeños giros en llano, encaminamos hacia la cruz de Montigalà, una pendiente que he hecho a alguna vez pero que se complica un poco al ser tanta gente para subir, veo que poco a poco voy incrementando el ritmo y me siento bien. Voy bajando y relajo las piernas, ya vamos todos en fila de uno y comenzamos a subir hacia el mirador de la Serralada de Marina, llevamos 3 km. estos caminos los conozco bastante, alguna vez he salido a entrenar por aquí. 

Saltamos la cadena dirección a las dos piedras, pero en vez de girar a derecha como hago siempre que vengo por aquí, nos desvían recto hacia arriba para cruzar el camí de Can Mas, lo cruzamos y nos adentramos por otro sendero que nos lleva a pasar por un árbol caído. Un árbol sin hojas y con sólo el esqueleto que forman sus ramas más gruesas, todos pasamos por entre sus ramas, como si de una cueva se tratara, y seguimos el camino que nos lleva a pasar por debajo de la urbanización de la Vallensana, por aquí no es llano y pica un poco hacia arriba pero de momento me siento bien.

Todo transcurre a pedir de boca y las sensaciones son buenas, me acerco al primer avituallamiento y aprovecho para descansar unos segundos, beber bebida isotónica y comer unos gajos de naranja, para emprender la marcha otra vez.

La carrera se complica un poco, empiezo la subida hasta la ermita de Sant Climent, y comienzo a hacer algunos tramos andando, no me preocupo por que veo que no soy el único y a partir de ahora habrá una cosa que será habitual durante toda la carrera y es que la gente que me pase cuando ando, la adelantaré más adelante cuando ellos anden y así hasta prácticamente el final de la carrera.

Consigo llegar hasta la ermita con mucho esfuerzo, pero ahora viene un tramo bastante llano y con bajadas. Me encuentro en el kilómetro 6 y veo corredores que vienen en dirección contraria, veo que daremos una vuelta por debajo del poblado ibérico y por el otro lado de la urbanización de la Vallensana.

Es increíble los caminos por donde nos adentramos, la vegetación en algunos tramos es bastante densa y da la sensación de que las ramas al pasar rozándolas, quieran atraparte. Volvemos a salir a una pista, ahora veo a los corredores otra vez en sentido contrario, pero en este caso son los que van detrás mío.

Estoy cerca del kilómetro 9 y el cansancio comienza a hacer mella, aún faltan un par de kilómetros para el siguiente avituallamiento, y lo peor aún está por llegar, Toni en la salida nos advirtió de una subida llamada la Matamachos y era antes de ese avituallamiento.

Casi sin darme cuenta encaro la que llaman la Matamachos, según me cuentan después, es casi 1 km de subida bestial, no veo a nadie que corra y en algún tramo hay escalones de madera o piedra. Algunos intentan hacer broma por el hecho de que nadie corra, pero en el grupo en el que estoy casi nadie ríe. 

Comienzo a ver el final de la subida, lo que me anima bastante, pues sé que queda poco más de un kilómetro y habré acabado mi primera carrera de trail, que aunque me la quise tomar como entreno fue imposible, supongo que en el momento que te pones un dorsal y ves gente a tu alrededor con ganas de acabarla, no te lo puedes tomar como entreno. Llego al final y hay un fotógrafo haciendo fotos, intento sonreír y salgo al camino donde me llevará al avituallamiento. Una vez allí, los comentarios son de cansancio general y de lo que ha costado esta última subida.


Una vez he recuperado algunas fuerzas, salgo de allí y comienzo a bajar, pero sucede algo inesperado hasta ese momento para mí, y es que las piernas me tiemblan al pisar debido al esfuerzo de la subida. Aunque en un principio me resultó algo difícil, conseguí correr más o menos ligero y con un poco de cuidado para no torcerme el tobillo al bajar.

Consigo llegar a meta, mi tiempo 1h. 35´ 30", puesto 55 de la general de 126 personas llegadas, pero lo mejor de todo contento por mi primera trail y agradecido por que la organización , gracias al recorrido, me ha enseñado lugares cerca de casa para ir con la familia y sobre todo para pensar nuevos entrenamientos. 

SALUD Y KILOMETROS !!!




jueves, 30 de mayo de 2013

Corriendo por la historia. Marató d´Empúries

Ya hace un mes que acabé el maratón de Barcelona y ya estoy embarcado en otro maratón. Quise emular lo que hice al año pasado cuando corrí Barcelona y luego fui hacer el de Madrid. Me gusta correr y reconozco que siempre he preparado Barcelona para intentar mejorar mis tiempos, pero luego prefiero hacer carreras en las que no tenga que estar pendiente del reloj y disfrutar de correr por el hecho de correr.

Así que a la semana siguiente de acabar Barcelona pensé en el maratón de Empúries, faltaba poco más de un mes y mi amigo Pedro que ya lo había hecho hace tiempo, me había comentado lo bonito que era. Así que no me lo pensé y decidí verlo con mis propios ojos.

Confié en la preparación de Barcelona y durante las semanas previas fui saliendo, pero no fueron entrenamientos preparados, simplemente salía a correr y no me marcaba tiempo ni distancia, salía y ya está, aunque 2 semanas antes hice una tirada larga de 25 km que me asustó un poco, ya que no la acabé con buenas sensaciones.

El día antes de la carrera no estaba planeado subir a L´Escala a coger el dorsal, pero los nervios de no llegar a tiempo el domingo no dejaban de golpear en la cabeza, así que decidimos ir por la tarde. La feria del corredor estaba muy bien, pero si por algo es conocida L´Escala es por sus anchoas y al llegar nos recibieron con vino y pan con tomate y anchoas, buenísimo. Recogí la bolsa y dentro unos cuantos regalos pero sin duda el que más me gustó fue un bote de esas deliciosas anchoas.

Pensé que subir a por el dorsal reduciría el nerviosismo y que la noche sería más o menos tranquila para dormir, pero no fue así lógicamente el reto del maratón no te deja tranquilo nunca. Dormí lo que pude, lo preparé todo y salimos de casa a las 6:00 de la mañana toda la familia al completo y por el camino se unieron mis padres que también me acompañarían durante el día.


Toda la semana estuve pendiente de los partes meteorológicos que daban lluvia y viento, aunque los pronósticos eran bastante malos, el día se había levantado nublado, pero de momento la lluvia no hacia acto de presencia. 

Llegamos a los pies de las ruinas romanas donde tendría  inicio la carrera. El frío y el viento hicieron acto de presencia y temía más por mis padres, mis hijos y mi mujer, que tendrían que soportar las inclemencias del tiempo durante aproximadamente 3 horas y media, que por mí, total yo disfrutaría de todas maneras y una vez que empezase a correr el frío no sería un problema.

Empiezan a llamar a los corredores de maratón y media, para que nos vayamos colocando, pero no en la salida si no detrás de la guardia pretoriana, empecé a buscarlos y en la entrada a las ruinas veo a 4 romanos vigilando la entrada, me gustó mucho ese toque al pasado. Empezaron a entrar todos los corredores dentro de las ruinas y comenzamos a caminar por ese trozo de historia, al salir nos esperaba la recta de salida, la guardia ya se había quedado entre los corredores y todos avanzamos hasta donde nos esperaban para dar el pistoletazo de salida.




Dieron la salida y el primer tramo de la carrera discurre, por una zona peatonal donde se agolpaban los acompañantes de los corredores, las caras son todo sonrisas, los aplausos de la gente y la ilusión de hacer un maratón hacen el resto para que al menos los primeros kilómetros pasen deprisa. En un lado el mar donde las olas rompían con fuerza sobre las rocas debido al viento que hacía.

Al ser un circuito por donde se pasa varias veces, hace que los familiares se puedan desplazar fácilmente y animarte, algo importante al menos para mí. Y en esta ocasión casi sin darme cuenta, cerca del kilómetro 4 me encuentro a todos dándome ánimos, en un punto por donde tendré que pasar unas cuatro veces durante la carrera.

Después vino una leve bajada hasta el kilómetro 7, pero apenas puedo ir rápido, el viento es de cara y tengo que esforzarme para no perder el ritmo. Un ritmo que en un principio no me impuse, pero en el que me encontraba bien, 4´50"/5´00", pensé que más adelante me pasaría factura pero mi pensamiento era que en cuanto tuviese que bajarlo no habría problema, venía a disfrutar.


Al subir este tramo me encontré con un tapón, los adelanté invadiendo el sentido contrario de los corredores que bajaban por un hueco que encontré, creo que fue lo mejor que hice, delante mío había poca aglomeración, tenía bastante espacio y podía correr con soltura sin el agobio que a veces se produce cuando hay corredores tan cerca unos de otros. Pasando el kilómetro 10 vuelvo a pasar delante de los míos, de momento todo marcha bien.

Vuelvo a pasar por delante de las ruinas romanas, ahora el paisaje es hermoso. Subo una cuesta que me lleva a uno de los paisajes más bonitos, el mar se confunde con las casas y al girar entre las calles tienes como fondo el mar. Debido al tiempo que hace no hay mucha gente por las calles, pero la que hay no deja de animar, me sorprendió al pasar por el kilómetro 16,que había un hombre en el balcón de su casa que no paraba de aplaudir y animar, lo sorprendente es que al pasar otra vez en el kilómetro 35 el hombre seguía igual y con la misma actitud, una muestra de lo que fue todo el recorrido.

Otra cosa que me gustó mucho fue el avituallamiento, teníamos agua cada pocos kilómetros, no recuerdo con exactitud cuales, pero era imposible deshidratarse. Por si no fuese poco en uno de lo bares por los que pasamos, pusieron una mesa con agua ( y alguna cerveza, jejeje) para que la cogiese todo el que quisiese.

Ahora tocaba descender poco a poco, aunque es una carrera bastante plana, hay algunas cuestas por el centro que te dejan un poco tocadillo, pero nada complicado. Sigo bajando hasta llegar al kilómetro 20 pero el viento y las primeras gotas de lluvia hacen que sea imposible aprovechar la pendiente.

Sin darme cuenta llego al medio maratón, miro el reloj y veo que sigo marcando el mismo tiempo que al principio, vuelvo a cercarme a la zona por donde vi a mi familia, empiezo a pensar en dejar el cortavientos para poder ir más cómodo, pero una bocanada de aire frío me hace cambiar otra vez de opinión. Paso otra vez y los veo, la caras son de frío, pero no dejan de animarme, las energías renovadas y sigo a 5´ el kilómetro.


Vuelve a ver un pequeño descenso pero sigue haciendo mucho viento para poder aprovechar la bajada, incluso alguna vez viene de costado y hace que me desequilibre, las fuerzas ya no son las mismas que al principio. En la subida voy detrás de un hombre bastante conocido en la comarca, Vicenç Soler, al pasar todo el mundo lo anima, es mayor pero el ritmo en este momento es mejor que el mío y va por delante, como me gustaría llegar así a su edad, comencé a seguirlo y vi que podía seguir su ritmo.

Casi sin darme cuenta paso por donde estaba mi familia anteriormente y veo que han desaparecido, pienso que se han ido a refugiar de la lluvia, pero cual es mi sorpresa cuando me los encuentro debajo de las ruinas, paso del desánimo pensando que ya no los vería hasta el final, a volver a tener una sonrisa de oreja a oreja, tanta es la alegría que sin darme cuenta adelanto a este hombre y subo hasta el kilómetro 31 sin apenas darme cuenta.

Aquí km. 30 detrás de Vicenç Soler 2º en M60

Quedan 7 kilómetros, y el tiempo no da tregua, la tramontana se ceba con todos y la cara de alegría del principio de todos los corredores, se torna de circunstancia, algunos empiezan a pasar por el temido muro y se nota que la cadencia en el ritmo a aflojado, por suerte toca bajar y aunque hay cuestas no son lo suficientemente duras para mermar la ilusión de acabar otro maratón, Sabemos que después de esta bajada llegaremos al kilómetro 40.

Tramo final, el ritmo comienza a bajar, pero no me preocupa, he venido a disfrutar y lo estoy consiguiendo, las vistas, las gentes y la ocasión son geniales y mientras pienso en esas cosas, me adelanta Vicenç, imposible seguirlo por mi parte.

Llegamos a la última recta marca lo siguiente XLII ( km. 42), después giro a la derecha e inmediatamente la meta, sale por mi boca todo lo que queda de energía en un grito de alegría.


Tiempo oficial, 3h 30´ 25", muy buen tiempo al mes de acabar el de Barcelona, la medalla y lo mejor el beso.


SALUD Y KILOMETROS !!!