domingo, 6 de octubre de 2013

Triatlón de Barcelona, un paso hacia un sueño.

Hace un año escribí un tweet a la organización del Triatlón de Barcelona, ese mismo año creía que podría hacerla porque unos meses antes había conseguido en un concurso, un neopreno. Pero no pudo ser, no conseguí una bicicleta que me permitiese realizarlo.

Pero este año, en mi cumpleaños recibí la gran sorpresa, mi mujer y mis padres me regalaron una bicicleta de carretera. Ahora tenía las herramientas, el tiempo necesario, pero sobre todo tenía las ganas de realizar el triatlón de Barcelona.

Estuve todo el verano entrenando con los amigos del grupo. Algunos sábados iba con mi mujer e hijos a nadar a la playa del Bogatell, otros me acompañaba Félix, que también estaba apuntado y luego corríamos un rato. En otros me acompañaron Silver y Paco que esperaban a que saliese del agua y me acompañaban a correr por la Barceloneta. Hubo días en los que Paco me acompañaba con la bicicleta de carretera y en algunos de ellos venía Félix con nosotros, 2 cracks de la bici, aún hoy soy incapaz de ir a rueda. Pero en esos días, al llegar a casa estaba satisfecho, pues los kilómetros que iba haciendo me afianzaban en la bici, si a eso le unimos que la natación me gustaba cada vez más, solo faltaba que llegase el día. Y como diría mi amigo Lucho Runner, el día llegó. 


Estaba todo listo desde el día anterior, la bici revisada, las pegatinas puestas, el dorsal preparado, etc.. Bajé al coche y coloqué todo, aunque tuve algún que otro problemilla para colocar la bici, salí del parking en busca de Félix que ya me esperaba en la calle. Colocamos todo y salimos hacia la autopista, en el coche sonaba una canción que preparé para la ocasión "HIGHWAY TO HELL de AC-DC" a partir de hoy nos quedaba un infierno, y no sólo por el triatlón que para los dos era el primero, si no que en 1 mes corríamos juntos el maratón de Valencia y que mejor canción para animarnos.

Llegamos al parking y una de las primeras cosas que miré fue el mar, días antes el oleaje era tremendo, tanto que la organización planteó que si el día de la carrera seguía así se suspendería la sección de natación y la carrera se convertiría en Duatlón, por suerte al llegar el agua estaba bastante calmada. 

Llegamos al Polideportivo de la Mar Bella, y entramos a la pista de atletismo donde habían habilitado el césped para las transiciones y fuimos en busca de nuestro lugar. Algunas zonas del suelo estaban embarradas, lo que dificultaría algo al entrar y salir con la bicicleta, pero la ilusión podría más que un poco de barro.


Salimos de allí y nos pusimos frente al mar para desayunar algo, Félix había traído arroz con garbanzos para los dos y mientras hablábamos de cómo sería la carrera iba amaneciendo, no sé si los nervios o alguna otra cosa pero apenas comí.

Como aún teníamos bastante tiempo nos fuimos en busca de un bar para tomar el café de rigor antes de una carrera y al salir de allí me llamó mi mujer. En cuestión de minutos empezaron a llegar todas las personas que venían a vernos, familiares y amigos de Félix, mis padres, Silver, Jorge y Paco con su hijo Derek.


Félix, que salía primero, se fue a la playa y dieron el pistoletazo de salida, al ver como se alejaba hacia la primera boya, empezaron los nervios, en cuestión de unos minutos salía yo, me preparé y me despedí de mi familia. Al tocar la arena me dio un vuelco el corazón, ya no había marcha atrás pero tampoco la quería y dieron la salida.

Los primeros minutos fueron un poco estresantes, lo que había leído era real, la patadas, cruces de personas incluso por encima de uno, eran lo habitual, pero cojí mi ritmo, miré donde estaba la boya y fuí haciendo, siempre rodeado de gente y todos intentando hacer la misma trazada. Giré a la derecha, ahora tenía que pasar el espigón todo parecía más tranquilo aunque el cansancio ya se empezaba a notar, llegué a la siguiente boya y volvieron las patadas y los cruces, ahora el oleaje acompañaba hacia la orilla y las ganas de completar el sector de natación, prácticamente me hacia ir sin esfuerzo.

Salgo del agua un poco mareado y me cuesta sincronizar los primeros pasos pero en unos segundos recupero y entro en el pasillo que hay con duchas para ir quitándome el neopreno, allí veo a mi mujer y a los peques, me hace mucha ilusión verlos y voy animado para subirme a la bicicleta.


Al llegar a la transición me llevo una sorpresa, alguien ha tirado mi dorsal al suelo y con él los geles,  al principio no reacciono con lo que ha pasado, hasta que cuando me he quitado el neopreno veo que se han llevado mi porta-dorsal. Bueno para no alargarme mucho en este tema, diré que a mí el deporte no me enseña estas cosas, así que supongo que la persona que me lo quitó no debe tener mucho respeto ni por el deporte ni por las personas que le rodean.

Después de que un triatleta me cediera 2 imperdibles y pedirle a una persona de la organización que me ayudara a ponerme el dorsal, salgo lo más rápido que puedo de la transición. Una vez en la carretera salgo por la Avda. del Litoral, giro en Josep Pla, vuelvo hacia atrás para subir Selva de Mar y buscar la Diagonal, todo iba más o menos normal, aunque preocupado por si el personaje de antes también se dedicaría a quítame alguna cosa más. Comienzo a subir la Diagonal y al levantarme de la bici, noto como si la dirección no estuviese bien y se tambalease un poco, así que decido durante toda la carrera no levantarme de ella, para no irme al suelo.


Van pasando los kilómetros, y en el giro de la calle Badajoz, se cae delante mío un chaval que casi paso por encima, pero por suerte me puedo desviar de la trayectoria a tiempo y no pasa nada, él se levanta y parece que no tendrá mayor problema para seguir.

Encaro hacia la recta de mi primera vuelta, y allí veo a mi familia, les saludo como puedo, estoy tan nervioso que levantar una mano para saludar me resulta imposible debido a la sensación de que la bici no va del todo fina, creo que son los nervios. Vuelvo a subir Diagonal e intento levantarme de la bici y aunque consigo avanzar unos metros sin muchos problemas, sigo notando algo en la dirección y descarto volver a intentarlo, por temor a una caída.

En esta segunda vuelta ya consigo estar más tranquilo y sabiendo que el circuito de bici no entraña mucho problema hay una cosa negativa, y es que dejo de tomar geles o agua hasta acabar la sección de bici.

Acabo las 4 vueltas al circuito, con bastante cansancio, pero contento porque cada vez estoy más cerca de conseguirlo. Entro en la zona de transición y veo que en mi sitio todo está en orden, monto la bici en el poyete y me cambio las zapatillas. 

Ahora lo que viene  ya no me preocupa tanto, aprovecho para tomar un gel y beber agua. Lo dejo todo más o menos en orden y salgo por la pista de atletismo, que me lleva al último tramo del recorrido. Justo al salir me espera mi familia, que me insuflan energía con su apoyo incondicional.


Estoy tan animado que apenas reparo en el cansancio, salgo por la Avda. del Litoral y veo a otros corredores que empiezan a llegar a meta.

Giro un trozo en Marina y entramos en Circumval.lació, bordeando así el Zoo de Barcelona, el calor es terrible y estoy deseando ver el avituallamiento, procuro no pensar en eso, pero la imagen que me ofrecen las caras de los corredores que vuelven aun me hace recordar que esto será duro, por mucho que esté acostumbrado a correr esta distancia.

Subo el paseo Picasso y casi sin darme cuenta me encuentro en frente del Arco de Triunfo, este símbolo de la ciudad siempre tiene para mí un grato recuerdo, en el maratón siempre pasamos por debajo de él, el medio maratón tiene final allí, pero el mejor recuerdo que tengo es la foto de los 4 amigos que montamos el grupo Run&Friends y de la cual extraje el logo para hacer las camisetas. Intento pensar en eso para paliar un poco mis pensamientos de cansancio.

Bajo por President Companys y hacemos un trozo del Paseo Pujades ida y vuelta para volver al Paseo Picasso. Al bajar entramos al parque de la Ciudadela por la calle Destillers y damos una pequeña vuelta por la plaza Fivele que hay delante del Parlament de Catalunya. Volvemos a Circumval.lació y llegamos hasta el Paseo de Salvador Espríu, donde hacemos un pequeño circuito de ida y vuelta, estoy en el km. 8 y me paro unos segundos para recuperar el aliento, la meta está cerca pero necesito una bocanada de aire fresco.

Vuelvo a correr, me han sentado bien esos segundos, ahora voy hacia la recta de Av. Litoral y empieza a llenarse de gente por los lados, entre todo ese bullicio veo a mi familia, en esta ocasión mi hijo es el que se anima a correr los últimos metros.

 

Veo la línea de llegada, este momento donde llevó a mi hijo en mi mano, me acuerdo de todo los entrenos con mis amigos, los días en que mi mujer me acompañaba para entrenar en la playa y el hecho de que la carrera llega a su fin, se me llenan los ojos de lágrimas y me emociono igual que en mi primer maratón. 

Al final acabo en 2h. 58' 07" y una alegría inmensa, tal vez el crono hubiese sido inferior si no hubiese tenido el problema del porta-dorsal, pero no me preocupa, soy feliz.



SALUD Y KILOMETROS !!!

domingo, 16 de junio de 2013

Mi primer trail, en casa y en buena compañía, Trail Running Vigía

Después de acabar el maratón de Empúries no tenía la intención de hacer ninguna carrera, llevo unos meses sin parar, 2 maratones en un mes es un esfuerzo muy grande y ya es la segunda vez que lo hago, la intención de descansar es lo primero que está en mi cabeza.

Entrenando estos días cerca de casa, por la Serralada de Marina, me encuentro con un compañero de trabajo y buen amigo, se llama Toni y es el presidente del grupo de corredores los Running Vigía, y me comenta la iniciativa que han tenido, la de organizar su primera carrera justo por esta montaña. 

Algún compañero de trabajo ya me había comentado algo, pero como he dicho al principio, la idea de embarcarme en otra carrera no me apetecía en este momento, y más en algo que no había hecho nunca como es una carrera de montaña. Pero había algo que me seducía, y creo que era el mismo hecho de lo desconocido.

Después de meditarlo algún día, di el paso y me apunté, pensé en tomarlo como un entrenamiento más, de hecho era frecuente que saliese por la montaña a entrenar, y estaría rodeado de gente a la que conocía.

Comencé a hacer entrenos más habituales por la montaña, para ir acostumbrando el cuerpo, y días antes de la carrera, Félix, que también quería ir a correrla, se cae en un tramo y se hace polvo la rodilla, malas noticias a pocos días de la carrera. Paco y yo decidimos hacer un entrenamiento parecido a lo que me encontraré ese día y de momento lo que veo no está mal, aunque nos perdemos varias veces, debido a la falta de tiempo solo podemos hacer 7 km.. Habituado a hacer más kilómetros por montaña acabo con bastantes fuerzas y confianza de cara al domingo, pero no soy consciente de lo que allí me espera.

Llega el día y una vez en la salida me encuentro con algunos amigos, muchos de ellos están implicados en el evento y apenas podemos cruzar alguna palabra, se nota que están nerviosos para que todo salga bien. 



Compro la camiseta de la carrera, la dejo en el coche y me preparo para la salida. Toni nos reúne y nos da las gracias por asistir, hoy no correrá, pues tiene la responsabilidad de que todo salga bien. Nos agrupamos todos fuera del puente de la autopista y nos dan la salida, empiezo despacio pues no deja de ser un tipo de carrera que no he hecho nunca.

Después de unos pequeños giros en llano, encaminamos hacia la cruz de Montigalà, una pendiente que he hecho a alguna vez pero que se complica un poco al ser tanta gente para subir, veo que poco a poco voy incrementando el ritmo y me siento bien. Voy bajando y relajo las piernas, ya vamos todos en fila de uno y comenzamos a subir hacia el mirador de la Serralada de Marina, llevamos 3 km. estos caminos los conozco bastante, alguna vez he salido a entrenar por aquí. 

Saltamos la cadena dirección a las dos piedras, pero en vez de girar a derecha como hago siempre que vengo por aquí, nos desvían recto hacia arriba para cruzar el camí de Can Mas, lo cruzamos y nos adentramos por otro sendero que nos lleva a pasar por un árbol caído. Un árbol sin hojas y con sólo el esqueleto que forman sus ramas más gruesas, todos pasamos por entre sus ramas, como si de una cueva se tratara, y seguimos el camino que nos lleva a pasar por debajo de la urbanización de la Vallensana, por aquí no es llano y pica un poco hacia arriba pero de momento me siento bien.

Todo transcurre a pedir de boca y las sensaciones son buenas, me acerco al primer avituallamiento y aprovecho para descansar unos segundos, beber bebida isotónica y comer unos gajos de naranja, para emprender la marcha otra vez.

La carrera se complica un poco, empiezo la subida hasta la ermita de Sant Climent, y comienzo a hacer algunos tramos andando, no me preocupo por que veo que no soy el único y a partir de ahora habrá una cosa que será habitual durante toda la carrera y es que la gente que me pase cuando ando, la adelantaré más adelante cuando ellos anden y así hasta prácticamente el final de la carrera.

Consigo llegar hasta la ermita con mucho esfuerzo, pero ahora viene un tramo bastante llano y con bajadas. Me encuentro en el kilómetro 6 y veo corredores que vienen en dirección contraria, veo que daremos una vuelta por debajo del poblado ibérico y por el otro lado de la urbanización de la Vallensana.

Es increíble los caminos por donde nos adentramos, la vegetación en algunos tramos es bastante densa y da la sensación de que las ramas al pasar rozándolas, quieran atraparte. Volvemos a salir a una pista, ahora veo a los corredores otra vez en sentido contrario, pero en este caso son los que van detrás mío.

Estoy cerca del kilómetro 9 y el cansancio comienza a hacer mella, aún faltan un par de kilómetros para el siguiente avituallamiento, y lo peor aún está por llegar, Toni en la salida nos advirtió de una subida llamada la Matamachos y era antes de ese avituallamiento.

Casi sin darme cuenta encaro la que llaman la Matamachos, según me cuentan después, es casi 1 km de subida bestial, no veo a nadie que corra y en algún tramo hay escalones de madera o piedra. Algunos intentan hacer broma por el hecho de que nadie corra, pero en el grupo en el que estoy casi nadie ríe. 

Comienzo a ver el final de la subida, lo que me anima bastante, pues sé que queda poco más de un kilómetro y habré acabado mi primera carrera de trail, que aunque me la quise tomar como entreno fue imposible, supongo que en el momento que te pones un dorsal y ves gente a tu alrededor con ganas de acabarla, no te lo puedes tomar como entreno. Llego al final y hay un fotógrafo haciendo fotos, intento sonreír y salgo al camino donde me llevará al avituallamiento. Una vez allí, los comentarios son de cansancio general y de lo que ha costado esta última subida.


Una vez he recuperado algunas fuerzas, salgo de allí y comienzo a bajar, pero sucede algo inesperado hasta ese momento para mí, y es que las piernas me tiemblan al pisar debido al esfuerzo de la subida. Aunque en un principio me resultó algo difícil, conseguí correr más o menos ligero y con un poco de cuidado para no torcerme el tobillo al bajar.

Consigo llegar a meta, mi tiempo 1h. 35´ 30", puesto 55 de la general de 126 personas llegadas, pero lo mejor de todo contento por mi primera trail y agradecido por que la organización , gracias al recorrido, me ha enseñado lugares cerca de casa para ir con la familia y sobre todo para pensar nuevos entrenamientos. 

SALUD Y KILOMETROS !!!